Los animalitos llegan a la zona de la catedral, con las patas llagadas de tanto caminar. Algunos proceden de San Antonio de los Cobres y de otras localidades lejanas.
Un grupo de jóvenes proteccionistas y estudiantes de veterinaria salteños tuvieron el tino de montar en la víspera de la fiesta central del Milagro, dos puestos de atención de mascotas.

