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lunes, 24 de febrero de 2014

Vivienda bioeficiente: una aventura personal con firme compromiso social


En Colonia Hughes, una pequeña localidad rural de Entre Ríos, el Secretario de Ambiente Sustentable de esa provincia construye su casa familiar bajo parámetros de sustentabilidad, estudiando cada técnica y material empleados. El desafío: transformar su vivienda en un prototipo para replicar.

“Fue una decisión de familia volver al campo, decidimos ganar calidad de vida”. Así de simple y compartiendo un mate, como es costumbre en el litoral, el Ing. Fernando Raffo -actual Secretario de Ambiente Sustentable de la Provincia de Entre Ríos, con sede en la ciudad de Concepción del Uruguay-, describe en diálogo con el INTI su proyecto de vivienda rural bioeficiente.


       Manos a la obra: Fernando Raffo en plena recuperación de las aberturas.

El cargo le calza bien. Fernando Raffo es ingeniero civil pero su curiosidad por las aves que habitan el cielo entrerriano, a las que observó, estudió y fotografió con la minucia de quien logra plasmar su pasión en un libro, lo orientó hacia temas ambientales. “Mi inquietud nace por el conocimiento de la naturaleza. Gracias a las aves me di cuenta de que la naturaleza está toda conectada y empecé a orientar mi profesión hacia el medioambiente; acabo de terminar la especialización en Ingeniería Ambiental”, resume Fernando la travesía que lo llevó a ocupar un cargo público como responsable ambiental de su provincia. Su preocupación por vivir en mayor equilibrio con el medioambiente también lo animó a emprender y comprometerse con un proyecto personal que sueña compartir: la construcción de un prototipo de vivienda bioeficiente, que será la morada de su familia. Esta construcción, que ya se encuentra en su etapa final, se emplaza en Colonia Hughes, una localidad rural de 200 habitantes, ubicada entre las ciudades de Colón y Concepción del Uruguay. “La idea es hacer una prototipo de vivienda bioeficiente con el fin de que esta experiencia pueda ser compartida y replicada en diferentes lugares y hacer un estudio tecnológico de los materiales utilizados y de los que están disponibles. Si la experiencia se puede replicar, seguramente los materiales no serán los mismos pero sí la forma constructiva y de integración al ambiente”, precisa Fernando. Se trata de utilizar las técnicas ya conocidas, incorporando nuevos conocimientos tecnológicos para lograr una vivienda confortable con un costo energético mucho menor que el demandado por una construcción convencional. Otras claves del proyecto consisten en el aprovechamiento de materiales reciclables, la utilización de materiales de la zona que se encuentren en un radio de no más de 30 km de distancia y la generación de mano de obra. “Si el verano me encuentra durmiendo una siesta sin aire acondicionado y fresco, habré cumplido mi desafío”, señala confiado Fernando.

“El bosque pequeño”
Así llamó Fernando Raffo a su vivienda basada en el concepto de bioeficiencia. Este concepto integrador abarca criterios como la arquitectura bioclimática, la utilización de ecotécnicas, la racionalización del uso de energía, el reuso de materiales, la revalorización de los recursos regionales, la autosuficiencia, la sustentabilidad, el cuidado del medio ambiente y el desarrollo local, entre otros.
Considerando las particularidades del entorno, para el diseño de esta vivienda se buscaron antecedentes en la tipología constructiva de la región, evitando la imposición de materiales y tecnologías convencionales. Esto se basa en la observación de cómo los antiguos pobladores habían encontrado soluciones adecuadas a los problemas que planteaba la construcción de sus viviendas como el diseño, resistencia, salubridad y confort, utilizando los materiales locales. Muchas de las viviendas rurales construidas en el siglo XIX hoy están en pie y en condiciones de seguir siendo habitadas. También resulta llamativa la forma en la que aprovecharon las propiedades de las piedras de la región para las cimentaciones y la especialización en la construcción de ladrillos y fibras vegetales.

Materiales y parámetros de la arquitectura bioclimática
La elección de los materiales tuvo en cuenta que se ubiquen o se fabriquen a no más de 30 km de distancia, favoreciendo de esta manera la producción local, reduciendo los costos de transporte y, en consecuencia, el consumo de energía. Otros criterios utilizados fueron el reuso, priorizando materiales que hallan cumplido su vida útil o sean el desecho de alguna actividad cuyo destino sea la disposición en un basurero o vertedero a cielo abierto; y el reciclado, buscando materiales que hallan incorporado a su proceso productivos productos recuperados o residuos de otras actividades.
En base a estos criterios, algunos de los materiales seleccionados fueron, además de diferentes tipos de tierras y arenas de zonas aledañas, rollizos y tablas de eucaliptos provenientes de forestaciones y aserraderos de la región; ladrillos de campo y adobes; chapas de fibras vegetales -fabricadas a partir de un proceso que utiliza como materia prima al cartón usado-; botellas plásticas PET provenientes de los residuos urbanos; membranas plásticas o silo bolsas, material derivado del ensilado de granos de la actividad agrícola; y cajas de cartón tetra brick; además de aberturas y otros materiales provenientes de demoliciones.

Los factores condicionantes de diseño para lograr un buen balance en la arquitectura bioclimática, tomando en cuenta las características geográficas del sitio de construcción, se basan en que pueda dar respuestas eficientes de aislamiento a las altas temperaturas durante los meses de verano y que contemple la ocurrencia de precipitaciones abundantes, con más de 1.200 mm anuales. Para esto se tuvo en cuenta la orientación, tomando un eje de diseño norte-sur, que permite captar los vientos predominantes para la adecuada ventilación y proteger de la radiación solar permanente al techo de dos aguas. Para reforzar esta condición, el estanque para baño se construyó al norte de la vivienda al igual que una glorieta para que actúen como enfriadores de los vientos, previamente al ingreso a la misma. La casa también posee galerías en todo su contorno, las más importantes en tamaño son las del norte y la del oeste, justamente para proteger de los rayos solares a los muros en el verano. La galería también aporta una superficie importante para habitar, además de constituir un símbolo de la arquitectura rural.

Distribución y superficie
Las habitaciones se dispusieron al este, el salón y la cocina al oeste, el baño al sur y el lavadero al sur oeste a los fines de aprovechar al máximo la luz solar de acuerdo al uso de cada espacio a lo largo del día. La superficie de la vivienda es de 140 m², de los cuales 80 m² corresponden a una superficie cubierta y 60 m² a una superficie semicubierta (galerías).

Ventilaciones
La base de todo el sistema de ventilación son dos ventanas situadas en los extremos norte y sur sobre el eje de la viga principal y que actúan como inductores para que los vientos predominantes ingresen a la vivienda y disipen el aire caliente proveniente de las habitaciones y del salón por convección natural.

     Estructura a partir de madera de vigas de eucaliptos. 

La entrada de aire fresco se logra a través de las ventanas que están ubicadas desde 30 cm del nivel del piso y por unas ventilaciones que conectan los pisos elevados de madera de los ambientes y que pueden ser optimizados por intermedio de forzadores (extractores). Este aire fresco se hace ingresar a las habitaciones gracias a tapas móviles fijadas en el piso.

Eficiencia energética
La casa está diseñada para no utilizar un sistema de refrigeración de aire y aprovechar al máximo la luz solar. Todas las luminarias son de alto rendimiento y las lámparas de bajo consumo. La instalación eléctrica está prevista para adosar un sistema en paralelo de luminarias a 12 volt con leds generado por intermedio de un aerogenerador con baterías. 
En cuanto al gas, está prevista la instalación de un pequeño anafe de 2 hornallas que va a funcionar a garrafa, ya que para el horno se va a suplir con una cocina económica y un horno de barro, ambos a leña, que es un elemento abundante en el predio; y para el agua caliente se va a utilizar un sistema mixto: solar y biomasa. En una segunda etapa se contempla la construcción de un biodigestor para el suministro de gas para satisfacer las necesidades básicas de la familia. El gas se producirá por la biodigestión anaeróbica de los desechos orgánicos de los animales de granja existentes en la zona más los restos de residuos domiciliarios y podas.
El agua de lluvia, captada en una cisterna, será reutilizada para su uso en el inodoro y el lavadero; todas las canillas van a contar con ahorradores, por lo que se estima que la dotación diaria va a ser inferior a los 200 litros día por persona.

Ecotécnicas aplicadas
Aislamiento térmico: tanto los muros como el techo son de 40 cm de espesor y el aislamiento se optimiza mediante la incorporación en los muros de unas 1.000 botellas plásticas y en los techos de unos 200 fardos de 70 a 80 botellas plásticas de distintas capacidades y envases de cartón que suman unas 15.000 unidades, lo que asegura una correcta aislación.

Aislación térmica del techo a partir de fardos de botellas PET; se aprovecharon unas 15.000 unidades.

Enfriamiento del aire
Se excavó en forma conjunta a las cimentaciones una tubería de 20 metros de largo a 1 m de profundidad con forma parabólica, de 0.2 por 0.7 m de sección rectangular formada por ladrillos huecos que tienen un efecto de radiador para enfriar el aire gracias a los huecos que conforman su estructura. La toma de aire se encuentra al sur de la vivienda y la salida se hace en el tabique divisorio de las habitaciones. El aire se fuerza con un extractor que es distribuido por medio de esclusas en la parte alta de las habitaciones. Este sistema reduce la temperatura del aire exterior con un costo energético reducido, ya que a 1 m de profundidad la temperatura del suelo se mantiene constante todo el año en alrededor de los 15ºC.

Captación de agua de lluvia
Los techos están conectados a un sistema de conducciones que llevan al agua de lluvia a una cisterna con capacidad superior a los 10.000 litros, previo paso por un filtro de grava para retener impurezas. Esta agua es bombeada a un tanque de 300 litros que abastece el agua utilizada en el inodoro y el lavadero. Anualmente, con la superficie cubierta de la vivienda (140 m²), se pueden llegar a acumular más des 150.000 litros de precipitaciones al año. El consumo mensual sólo en el inodoro, tomando una dotación de 20 litros en el depósito y 10 usos por día, es de 6.000 litros.

Agua caliente
Se contempló un sistema mixto que consiste en un precalentador solar de bajo costo, materializado por una serpentina de caño negro aislada con botellas plásticas que están ubicadas en el techo, conectadas a la bajada de agua caliente y luego a un depósito intermediario aislado en la galería sur que abastece un calefón a leña comercial. Para los meses de verano se espera utilizar solamente el precalentador solar.

Calefacción
Una estufa central a leña de alto rendimiento, construida a partir del reciclado de un tambor de acero galvanizado, calefaccionará el salón y una habitación por conducción, mientras que la otra habitación va a recibir aire caliente por debajo del piso gracias a una cañería conectada a un forzador. Para la cocina y galería se va utilizar una cocina a leña y para el baño se va a conectar un intercambiador desde el lavadero, donde se prevé instalar un calefón, que también funcionará a biomasa, un recurso que está disponible en el lugar en grandes cantidades y que no exige la tala de árboles. Sólo con el desgaje y limpieza de los ejemplares del terreno es suficiente para asegurar el abastecimiento familiar.

Ventajas y desafíos
A partir de los datos relevados hasta el momento durante el proceso de construcción, el Ingeniero Fernando Raffo asegura que el costo por metro cuadrado de esta vivienda bioeficiente es sensiblemente menor al precio de mercado para viviendas tradicionales en la región. A su vez, en la composición del costo, la mano de obra representa el 60%, mientras que en la construcción tradicional es de un 50%. Este resultado es alentador para pensar que este tipo de construcción puede ser una opción válida para mitigar los efectos de la desocupación y revalorizar los oficios vinculados.
El desafío es ahora adaptar y mejorar el método constructivo y las prestaciones de los materiales a los fines de lograr la estandarización en pos de la reducción de costos y la eficiencia del sistema. Además, la construcción de este tipo de viviendas de interés social se adapta perfectamente a la conformación de cooperativas que pueden estar asociadas a escuelas de oficios y priorizar el desarrollo de pequeñas comunas rurales.



Por María Cristina Jiménez, cjimenez@inti.gob.ar
Dirección de Comunicación y Participación Social

Contacto: Fernando Raffo, fcraffo@yahoo.com.ar
Secretario de Ambiente Sustentable de Entre Ríos

fuente: inti.gob.ar

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