Un año más se ha repetido la tradición en esta localidad gaditana y una pava ha sido arrojada desde lo alto del campañario de la la iglesia de Santa María de la Magdalena al término de la procesión de San Blas, patrón de este municipio de unos 850 habitantes. El acto ha estado rodeado de enfrentamientos entre defensores de esta tradición y defensores de los animales.
